Tatiana Arocha - Lo subjetivo de habitar la selva

Tatiana Arocha - Lo subjetivo de habitar la selva

05 Noviembre 2015
Christoph Schletz

Tatiana Arocha - Lo subjetivo de habitar la selva

 

Una de las motivaciones detrás de Sinfonía Trópico es acercar la ciencia a la gente joven a través de las artes; llegar primero a los corazones para cambiar las mentes. La ciencia, con la presentación objetiva de los hechos no está siendo efectiva a la hora de hacer entender la importancia y consecuencias de los daños ambientales como la pérdida de biodiversidad y la deforestación y el efecto que éstas tienen sobre el cambio climático y sobre nuestras vidas, ahora y de cara al futuro. Por eso, SINFONÍA TRÓPICO ha dado la posibilidad de vivir experiencias educativas inmersivas como paseos, talleres, conciertos y exposiciones a través de las cuales los jóvenes de distintas regiones de Colombia han podido entrar en contacto con la diversidad de su entorno para entender la importancia de ésta y las amenazas que la ponen en riesgo.

 

La obra de los artistas con los que hemos trabajado transmite la importancia de la diversidad y refleja los problemas a los que se enfrenta. Siguiendo esta idea de experiencia inmersiva, la serie Sanctuaries de la artista colombiana y residente en Nueva York, Tatiana Arocha nos invita a adentrarnos en la fauna y la flora colombiana a través de sus impresiones digitales. A primera vista, las obras de Arocha parecen ilustraciones de plantas y animales pero mirando más de cerca, descubrimos que las imágenes no son representaciones fieles de la realidad, sino de lo que implica estar dentro de una selva, de un bosque. La artista nos ofrece una experiencia subjetiva y sensorial de la naturaleza, ampliando detalles de ecosistemas y distintas especies de animales y plantas, ofreciendo una visión infantil (como ella dice) pensado en que los niños tienen una mayor capacidad de sorpresa y atención a los detalles que los adultos ya no ven. El proceso de trabajo de Arocha es largo y complejo. La artista colecciona hojas e imágenes de animales y plantas que fotocopia y escanea, dibujos hechos del natural en sus visitas a Colombia o en su defecto, al museo de Historia Natural de Nueva York y una biblioteca de texturas que incluye tipos de trazados, de tintas, acuarelas, lápiz, carboncillos o fotografías. La artista se nutre de elementos tanto análogos como digitales para construir su fuente de recursos digitales que servirán de material para crear sus obras.

 

Este arduo trabajo de construcción de imágenes de selvas y bosques tiene como objetivo liberar la biodiversidad colombiana de las cadenas de la clasificación científica a la que estuvo sometida por la Real Expedición Botánica llevada a cabo en el siglo XVIII por el botánico español Celestino Mutis y sus acompañantes. Antes de emprender su proceso creativo y de trabajo actual, que emerge de la naturaleza real, la artista enraizó su trabajo en dicha expedición. Las ilustraciones científicas que ésta generó sirvieron de inspiración y fundamento para el trabajo que la artista desarrollaría después. Las ilustraciones y taxonomías que produjo dicha expedición fueron una forma de apoderamiento, - por parte de la ciencia colonialista occidental -, de la naturaleza encontrada durante la invasión, - camuflado de un afán de acumular conocimiento científico y por lo tanto objetivo. En este sentido la visión que ofrece Arocha con sus murales e impresiones de la serie Sanctuaries, sirve de contrapeso a ese deseo encubierto de objetividad, creando visiones personales y sin jerarquía que nos invitan a mirar no desde la distancia del conocimiento científico sino desde el mismo interior de la naturaleza y nuestra experiencia de ella.

Entre 2004 y 2008 Arocha trabajó bajo el influjo de Mutis y su equipo pero al ganar la convocatoria para realizar unos murales para las oficinas de la cadena de televisión Sundance en 2014, la artista tuvo que crear sus propias imágenes, abriendo las puertas a su proceso de digitalización de materiales y texturas. Según explica Arocha, los distintos tonos de blanco y negro, grises y oro no aparecen por casualidad sino que encierran una fuerte simbología que hace referencia a la historia colonial, a la historia reciente y a los retos de hoy: el blanco y negro son una referencia a los grabados de la expedición que convierten la naturaleza en el producto de reproducción mecánica; los tonos grises hacen referencia a décadas de campañas para la erradicación de la coca llevadas a cabo por EE.UU y que han cubierto el verde de la selva con un polvo gris ceniza. Por último, los tonos dorados, añadidos a mano por la artista con aerógrafo y pincel, refieren a la riqueza natural que se convierte en bienes materiales por medio de la extracción ilegal de los recursos y que supone una amenaza para todas las formas de vida.

Esta simbología embebida en las plantas y animales aterriza la mirada infantil en la realidad del pasado y el presente, convirtiendo estas obras, en palabras de la artista, en refugio y a la vez en advertencia hacia las consecuencias que puede tener la desaparición de la biodiversidad.

Les invitamos a descubrir la obra de Tatiana Arocha en nuestra exposición que se llevará a cabo en Casa 9-69, desde el 21 de noviembre hasta el 13 de diciembre.